lunes, 7 de noviembre de 2011

Be afraid... be very afraid

Tengo la costumbre (y más que costumbre ya es casi tradición) de salir a caminar con una de mis mejores amigas con la que llegamos a la conclusión de que si una de las dos hubiera nacido hombre nuestra vida sería más simple... Para mayor información: http://victoriacaradepan.blogspot.com/
Las caminatas suelen darse cerca del barrio, es decir, no vemos nada nuevo, pero el domingo pasado, aprovechando el clima, las pocas ganas de quedarnos en nuestras casas y la imperiosa necesidad de hacer catarsis la una con la otra, cambiamos de destino y nos fuimos a Palermo, más precisamente a los laguitos.
Más allá de que fue abismal el cambio de panorama y de personas que nos rodeaba, hubo algo que me soprendió sobremanera... Qué ganas de matar gente. No suelo ser así y me sorprendí de mi propia reacción, pero ambas compartimos el sentimiento de saber que si hubiéramos tenido cualquier tipo de armamento hubiéramos hecho una linda masacre. Desde las parejitas acarameladas (mueran malditas, mueran!) hasta nenes gritando incoherencias en tonalidades por sobre lo tolerable. Todo quedaba demasiado propicio como para cometer asesinatos múltiples y sangrientos...
Dudo que seamos las únicas personas que alguna vez sintieron un instinto asesino de tal magnitud, espero que no sea así, aunque más no sea para que me sienta un poco menos anormal.
¿Qué evito la tragedia? Probablemente un helado de rocklets sumado a un enorme copo de azúcar rosa
En el fondo somos tiernas... Pero nos quedamos con sed de sangre, no se qué nos pasó.

2 comentarios:

  1. Me quedo con el copo de azucar y nuestros dialogo. El resto, es historia.

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  2. ojo que hay gente que sale a matar amigas eh! de envidioso nomas...

    salu2

    Cuando el arte ataque

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